Cartagena de Indias, 24 de septiembre de 2026.
“El mundo, un lugar mas bello”
Estimados miembros del Consejo Directivo; directivas; queridos maestros; orgullosos padres, familiares y acudientes; amigos que hoy nos acompañan con el corazón rebosante de orgullo; y, muy especialmente, a ustedes, nuestros queridos graduandos: muy buenos días.
Antes que nada, quiero pedirles a nuestros graduandos que se pongan de pie y les brinden un fuerte aplauso a sus padres, a sus familias y a todas esas personas que los acompañaron, los impulsaron y creyeron en ustedes para que hoy pudieran estar aquí, recibiendo su título.
¡Este aplauso es para ellos!
Hoy no es un día cualquiera en la historia de nuestra Unibac.
Ver este gran salón lleno de creatividad, talento y sensibilidad es presenciar, de alguna manera, el corazón mismo de nuestra institución y también una parte del corazón de nuestra sociedad.
Hoy se gradúan profesionales de nuestras facultades de Artes y Humanidades, Diseño y Comunicaciones, y de nuestro Conservatorio Adolfo Mejía Navarro.
Son disciplinas que todavía algunos se empeñan en considerar “diferentes” o “no convencionales”. Pero nosotros sabemos algo que quizás el mundo apenas comienza a comprender: todas ellas comparten una misma raíz, poderosa e indómita: la capacidad de transformar la realidad a través del sentido.
Queridas graduandas y graduandos:
Ustedes no eligieron carreras fáciles. Eligieron el camino de quienes se atreven a mirar el mundo no solamente como es, sino como podría llegar a ser.
A nuestros graduados en Artes Plásticas y Artes Escénicas: ustedes nos enseñan que la belleza no es un adorno. Es una necesidad profundamente humana y, muchas veces, una forma radical de verdad. En un mundo obsesionado con la velocidad y la inmediatez, ustedes nos obligan a detenernos, a contemplar, a observar, a cuestionarnos y, sobre todo, a sentir.
A nuestros graduados en Diseño Gráfico y Diseño Industrial: ustedes demuestran que la forma y la función constituyen un lenguaje silencioso con el que habitamos los espacios, interactuamos con la tecnología y buscamos respuestas a los problemas de la vida cotidiana. Ustedes tienen en sus manos la posibilidad de diseñar no solamente objetos e imágenes, sino también experiencias, soluciones y nuevas maneras de relacionarnos con el mundo.
A nuestros graduados en Música: ustedes nos recuerdan algo maravilloso: la música es, quizás, la física del alma. En un mundo lleno de ruido, tienen el poder de construir armonía, despertar recuerdos, provocar emociones y lograr que cientos de personas respiren y sientan al mismo tiempo, sin necesidad de pronunciar una sola palabra.
Y a nuestros graduados en Comunicación Audiovisual: reciben su título en un momento en el que su profesión adquiere una responsabilidad enorme. En tiempos de sobreinformación, imágenes instantáneas y relatos fragmentados, ustedes tendrán la misión de contar historias con rigor, sensibilidad y ética; de ayudarnos a comprender al otro y de preservar, a través de la imagen y la palabra, la memoria de nuestro tiempo.
Como Rectora, muchas veces me preguntan cuál será el papel de estas disciplinas en la era de la inteligencia artificial y la automatización.
Y mi respuesta es sencilla:
Mientras más automatizado esté el mundo, más necesaria será nuestra humanidad.
La inteligencia artificial puede procesar cantidades extraordinarias de información, producir imágenes, generar sonidos y ayudarnos a resolver problemas que hasta hace poco parecían imposibles. Pero el sentido que damos a lo que creamos, la experiencia vivida, la conciencia ética, la sensibilidad frente al otro y la decisión de qué merece ser contado, preservado o transformado siguen siendo profundamente humanas.
Y ahí están ustedes.
Porque el arte, el diseño, la música y la comunicación no son accesorios de una sociedad.
Son parte de aquello que la convierte en sociedad.
Construyen cultura.
Preservan la memoria.
Nos permiten reconocernos en el otro.
Abren espacios para la diferencia.
Y, muchas veces, ayudan a sanar aquello que las palabras por sí solas no pueden sanar.
A las familias que hoy están aquí: gracias.
Gracias por la confianza, por los sacrificios que probablemente sus hijos conocen y también por aquellos que nunca conocieron; por los desvelos, por el apoyo incondicional y, especialmente, por haber creído en su talento incluso durante los momentos de incertidumbre.
Este título también lleva algo de ustedes.
Y a ustedes, queridos graduandos, quiero dejarles una última reflexión.
Hoy reciben un diploma, pero reciben también una responsabilidad hermosa y formidable.
Salgan de aquí a incomodar la mediocridad.
Atrévase cada uno a crear aquello que todavía no existe.
Diseñen soluciones éticas.
Compongan nuevas armonías.
Interpreten otros mundos.
Pinten, actúen, diseñen, filmen, comuniquen.
Cuenten las historias de quienes necesitan ser escuchados.
Y nunca permitan que la urgencia por triunfar les haga olvidar la razón por la cual un día eligieron crear.
Lleven con orgullo el nombre de nuestra querida Unibac.
Dondequiera que estén, recuerden que aquí hubo maestros que creyeron en ustedes, compañeros con quienes aprendieron y soñaron, y una institución que los vio crecer hasta convertirse en los profesionales que hoy entregamos con orgullo a la sociedad.
Esta fue su universidad.
Esta es su universidad.
Y esta será siempre su casa.
Felicitaciones graduandos.
Vayan y hagan que el mundo sea un lugar más bello, más humano y con más sentido.
Muchas gracias.