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DIRECCIONAMIENTO ESTRÁTEGICO

Misión

Formar profesionales integrales, con espíritu reflexivo, investigativo y participativo, con proyección cultural y social, para que mediante la aprehensión y transformación estética de la realidad contribuyan con el desarrollo regional.

Visión

Proyectar al 2029 la riqueza del patrimonio artístico, científico y cultural del Caribe a los ciudadanos del mundo, liderando las transformaciones culturales que se generan desde la educación superior.

Objetivos Específicos

En razón de la Misión y Principios, la Institución adopta los objetivos generales contenidos en el Capítulo II del Título Primero de la Ley 30 de 1992 y tendrá los siguientes objetivos específicos:

1- Ampliar las oportunidades de ingreso a la educación superior, de preferencia a las personas de escasos recursos económicos.

2- Adelantar programas que propicien la incorporación al sistema de educación superior de aspirantes provenientes de las zonas urbanas y rurales marginadas del desarrollo económico y social del departamento de Bolívar.

3- Fomentar la investigación científica en el campo cultural de las áreas de conocimientos propias de su actividad académica, de los recursos del departamento de Bolívar, identificar sus riquezas y proponer medios científicos de explotación y conservación que permiten articularlos al desarrollo del país
.

4- Preparar los recursos humanos, científicos y culturales indispensables para el desarrollo socioeconómico del departamento de Bolívar.

5- Propender por la integración del departamento de Bolívar, al proceso nacional de desarrollo, preservando sus valores culturales y sociales.

6- Formar profesionales integrales de acuerdo con las exigencias de la actividad productiva y de las tendencias del desarrollo del departamento de Bolívar y del país.

HISTORIA

Nuestra Historia

La Institución Universitaria Bellas Artes y Ciencias de Bolívar, Unibac, es una institución con más de 100 años de historia. Lo que empezó siendo el sueño del presidente Rafael Núñez de dotar a Cartagena de una institución oficial de orden departamental para la enseñanza de la música y las artes se transformó, con el pasar de los siglos, y los esfuerzos de cientos de gestores culturales y académicos, es lo que hoy se conoce como la Institución Universitaria Bellas y Ciencias de Bolívar. La primera Institución de Educación Superior dedicada al estudio de las artes, el diseño y las comunicaciones en Bolívar y en el Caribe colombiano.

La historia de Unibac empieza en el año de 1889 cuando el entonces presidente de la república, el doctor Rafael Núñez, en compañía de su cuñado y gobernador del departamento de Bolívar, Don Henrique Luis Román Polanco, tuvieron la iniciativa de fundar un Instituto Musical en la ciudad de Cartagena.


Con el propósito de dotar de maestros al nuevo instituto, y siendo Gobernador del Departamento de Bolívar don Henrique L. Román, el ministro ante la Santa Sede Joaquín F. Vélez contrató una comisión de músicos italianos. El embajador Vélez acudió al Conservatorio de Santa Cecilia, y escogió cuatro destacados músicos: el maestro Lorenzo Margottini, pianista y organista, jefe de la comisión, y los maestros Alfonso Bardi, violinista, y Algrisio Bozzi, flautista. A estos maestros se les unió posteriormente, venido del mismo conservatorio italiano, don Juan De Sanctis y el señor Tito Sangiorgi. De esa manera, en el año 1889 se firmó el contrato de fundación del Instituto Musical de Cartagena y se abrió bajo la dirección del profesor italiano Lorenzo Margottini, funcionando, inicialmente, las damas, en la Academica del Bello Sexo, y los varones, en la habitación del profesor, y luego, en 1890, funcionaría en la parte baja de la casa arrendada por el gobierno departamental a Juan B. Mainero y Trucco, ubicada en la calle de los Santos de Piedra. El Instituto Musical alcanzó a tener en 1892 alrededor de 60 alumnos: 28 hombres y 32 mujeres.

Sin embargo, los esfuerzos de los gobernantes de la época no se redujeron a la música, pues en el año 1891 se creó, mediante Decreto No. 141 de abril 28, la Academia de Bellas Artes de Bolívar, compuesta por las Escuelas de Música; Dibujo, pintura y ornamentación; y de escultura . El notable pintor colombiano Epifanio Garay, fue el primer director de la Escuela de Dibujo, Pintura y Ornamentación; y el Instituto Musical quedó incorporado a dicha academia.

La Academia de Bellas Artes fue presa de un temprano cierre en 1893, y aunque el Instituto Musical siguió funcionando bajo la dirección de Juan De Sanctis y posteriormente de su hija doña Josefina De Sanctis, algunas veces por iniciativa oficial, otros por iniciativa privada, tuvo que esperarse hasta 1957 para tener de nuevo música y artes plásticas vinculadas a una institución oficial.


A principios de 1957 el departamento, en cabeza del gobernador del Departamento, Teniente Coronel Luis F. Millán Vargas, mediante Decreto 197 de 1957 tomó directamente a su cargo esta Institución. Luego, siendo Gobernador del Departamento Eduardo Lemaitre Román y secretario de Educación el Doctor Nicolás del Castillo Mathieú, se planeó la reorganización total del Instituto Musical que de acuerdo con el decreto N° 755 de 19 de diciembre de 1.957, se creó el "Instituto Musical y de Bellas Artes", que tiene por objeto principal la enseñanza y el fomento de las artes en general espacialmente de la música, el dibujo la pintura, la escultura y el teatro según reza la disposición citada.

El esfuerzo más significativo para fortalecer a Bellas Artes durante esos años provino del doctor Eduardo Lemaitre Román. En efecto, pese a que ya en 1946, la Universidad de Cartagena, rectorada por el doctor Francisco Obregón Jarava, anexó la Escuela Departamental de Música a la Universidad con el nombre de Instituto Musical de Cartagena, es realmente en 1958 cuando se da la reapertura de Bellas Artes.

Renacimiento y nuevo ocaso

El nuevo instituto no sólo se dedicó a la enseñanza de las artes plásticas, que habían desaparecido, sino que además crea en su interior la Escuela de Teatro, bajo la dirección del español Juan Peñalver, a mediados de 1958. Desde ese momento la nueva institución fue regentada por doña María Cristina de León y Del Castillo viuda de Luna Ospina.

Esta fue una época de gran florecimiento para la nueva institución, la llegada de nuevos maestros, entre los que destacan Pierre Daguet, Adolfo Mejía, Zino Yonusas fortaleció la enseñanza de las artes a nivel artístico y académico.


Por razones variadas, sin embargo, este florecimiento duró poco y ya a finales de los años 60 un nuevo ocaso comprometió la nueva institución. Pese a seguir en funcionamiento y contar en la dirección con notables artistas, como Jaime Gómez O'Byrne a la cabeza, en la asesoría de Bellas Artes, Miguel Sebastián Guerrero, y en la asesoría del Instituto Musical, el profesor Jiri Pitro Matejka, el instituto tuvo que sufrir duros pesares a nivel administrativo, económico y locativo.

Lo que en ese momento se llamaba la Escuela de Bellas Artes de Cartagena posteriormente se dividió en Instituto Musical de Cartagena y Escuela de Bellas Artes de Cartagena, en 1963. Para las dos instituciones hubo infinidad de cambios de sede entre finales de los años 60 y gran parte de los 70. La Escuela de Bellas Artes, por ejemplo, estuvo en la calle del Arzobispado, en la calle del Cuartel, en la calle Don Sancho, en la Plaza Fernández de Madrid y en la calle Segunda de Badillo, hasta que en 1976, finalmente llegó al convento de San Diego. Sin embargo no sería sino hasta el año 2001, bajo la Rectoría de Sacra Náder David, que se escrituraría dicho bien, y además fuese Declarado Monumento Nacional (Resolución 1121 de 2001). De la misma manera, el Insituto Musical también vivió su viacrusis pasando de la calle del Cuartel, a la calle del Colegio, a la calle de la Mantilla, a la San Juan de Dios y finalmente, al convento de San Diego, en enero de 1996.

La tarea a partir de ese momento era lograr la estabilidad académica y locativa de la institución. Ya era claro en ese momento la necesidad de volver a Bellas Artes una institución universitaria, e igualmente lograr una sede definitiva. Era necesario entonces preservar un legado que se extendía siglos atrás y que se encontraba resguardado por una institución que, de hecho, había recibido en 1986 la Orden de la Democracia en el grado de Gran Cruz, otorgada por la Honorable Cámara de Representantes.


El nuevo milenio trae el resurgimiento y consolidación definitiva


Sin lugar a dudas, la llegada del nuevo milenio pasaron a la historia del arte y la cultura de Cartagena y de Bolívar, ya que a principios del siglo varios acontecimientos que cambiarían el rumbo de Bellas Artes terminarían por consolidarla como la primera Institución Universitaria dedicada a la enseñanza de las artes en el caribe colombiano. Es en efecto en 1999, después de muchas luchas, retrocesos y confusiones, cuando finalmente, bajo el liderazgo de su rectora, Sacra Náder David, se realiza esl estudio de factibilidad socioeconómica con el cual logra darse inicio al trámite que culminaría el 23 de noviembre de 2000 con la aprobación de Bellas Artes como Institución Universitaria, la que se denominaría en ese momento la Escuela Superior de Bellas Artes Cartagena de Indias (Mediante Resoluciones 3140 y 3377 de 23 de noviembre y 12 de diciembre del año 2000, del Ministerio de Educación Nacional).

Es allí, recién instalado el Consejo Directivo Universitario, donde por unanimidad se realiza la primera elección de rector, siendo elegida Sacra Náder David, por unanimidad, como Rectora, para seguir liderando el proceso universitario de Bellas Artes. Posteriormente, a mediados 2001, bajo el liderazgo de la rectora y de la vicerrectora académica, Estela Barreto Álvarez, se logra la aprobación de los tres primeros programas profesionales: Artes Plásticas, Artes Escéncias y Música.


Igual de importante era, sin embargo, para que la institución universitaria quedara fortalecida, garantizar su estabilidad, no sólo a nivel académico y económico, sino a nivel de infraestructura y sedes. En ese momento, el Convento San Diego no estaba escriturado, y cuando se realizaban los cambios de gobierno era usual que apareciera la amenaza del desalojo o de la venta del inmueble. Después de un arduo trabajo de la rectora Náder David, el 25 de Julio de 2001 son firmadas las escrituras que le dan la propiedad del Convento de San Diego a Bellas Artes. Además, ese mismo año se logró que el convento fuera declarado Bien de Interés Cultural de Ámbito Nacional. En ese mismo orden de ideas, logra Náder David, en diciembre de 2007 la escrituración del lote posterior, el cual alberga la Biblioteca Marún Gossaín, el Centro de Tecnologías El Altillo, el Patio de las Ciencias, talleres de pintura, dibujo, grabado, escultura, procesos industriales, los laboratorios de fotografía y de producción de audio y video, el sótano o Recinto Guillermo Espinosa Grau, y el Mirador de San Diego, todos construidos gracias a haberse logrado también, la propiedad de dicho inmueble.

En el año 2008 se coloca en contexto la entidad, ajustándola al nivel de formación ofrecido y haciendo claridad sobre su dependencia departamental, clara herencia de su pasado, la Academica de Bellas Artes de Bolívar. De esta forma, la Escuela Superior de Bellas Artes de Cartagena pasa a ser Institución Universitaria Bellas Artes y Ciencias de Bolívar. En el transcurso de estos años, también se realiza la apertura de los programas de pregrado en Diseño Gráfico, Diseño Industrial y Comunicación Audiovisual, así como la maestria en Historia del Arte en convenio con la Universidad de Antioquia.

Para lograr la consolidación definitiva, en el año 2013, siendo gobernador del departamento de Bolívar Juan Carlos Gossaín Rognini, son restituidos los aportes departamentales que habian sido eliminados desde el año 2001.

La historia de la Institución Universitaria Bellas Artes y Ciencias de Bolívar, Unibac, es una historia singular. Es evidente que existe un espíritu común que atraviesa más de 100 años de una historia muy compleja, llena de altos y bajos, rica en producción artística y en talento. Hoy tenemos una institución sólida con programas profesionales debidamente registrados y con un futuro prometedor en el campo de la investigación y la internacionalización. Como es de esperarse en una institución universitaria tan joven, los retos se presentan a diario, pero tenemos el capital humano y artístico de siglos para enfrentarnos al futuro y no desfallecer.